Viniste a saber quiénes son las mujeres que desaparecen (palabras de Carlos Wynter en ocasión de la presentación Mujeres que desaparecen. FIL Panamá 2016).

Presentación Mujeres que desaparecen FIL PMA 16

Gracias, gracias y gracias por estar aquí esta noche. Cuando uno asume el oficio de escribir, no está exactamente frente a un camino previsible. No lo estamos jamás cuando decidimos ser nosotros mismos y traspasar la ruta que nuestro espíritu todo exige. No hay nada garantizado, solo que sabes, que comprendes hondamente, hasta la imposibilidad de alterar tu fe, que con ello superarás tus muy personales retos, tu vida. Gracias porque aceptaste escucharme hoy y cuidaste este pedazo de futuro, esta hora de este día, para mí.

Escribir es mi modo de transformarme cada día en un siguiente yo, e intuyo que un centro de cebolla me espera al final de mi trabajo, cuando mi tiempo acabe, en la orilla opuesta del río vital.

No sé qué será de mí. No sé qué nos espera como humanidad. ¿Qué ocurriría si, por ejemplo, una enfermedad incurable, posibilidad hoy menos que nunca descabellada, se esparciera en el aire que respiramos y recorriera el mundo dejando una estela imparable de muerte? ¿Qué pasaría si un chico triste echa mano a un arma e inicia, cerca nuestro, una serie de certeros disparos? ¿Qué tal si un hombre que cree en muros y no en puentes, en diferencias y no en confluencias, alcanzara la presidencia del país más poderoso del mundo?

O las incógnitas más inmediatas: ¿estoy siendo un buen padre, un buen amigo, estoy siendo un buen esposo, un buen hijo?

Cualquiera sea la pregunta que me alarme, eso sí lo sé hasta el tuétano de los huesos, podré usar mi pluma como periscopio y estar por encima del mar de las dudas, seguir avanzando.

Esta noche es una reunión para leernos en el sentido más sagrado de la palabra. Me leeré en ti, como deseo que te leas en mí, porque no somos distintos. Porque yo, como tú, quiero con desesperación al hijo, a quien vi nacer de mi sangre y asumir uno que otro de mis rasgos. Porque yo, como tú, me esfuerzo en cumplir las promesas que hice una vez a una mujer, la mujer con quien despierto cada mañana. Porque yo, como tú, sé quiénes son mis padres, mis lazos filiales, mi pasado, y los acepto y los culpo y los amo. Porque yo, como tú, tengo miedo del futuro. Porque yo, como tú, nunca quise lastimar a mis seres queridos. Porque yo, como tú, me equivoco y fallo e intento otra vez, y me canso y renuevo y sigo. Porque yo, como tú, sé que a veces alguien no cree en mi y, lo peor, dejo de creer en mí y lo callo, y busco el retorno en silencio sin saber si daré con él.

Esta noche se trata de decirte que no estás solo, como no lo estoy yo, esta noche, gracias a ti, porque viniste a saber quiénes son las mujeres que desaparecen en el reciente libro de Carlos Wynter Melo, un libro tuyo, que escribí pensando que soy como tú, con miedos, pero también, y esto es innegable, con infinita fortaleza y valentía inagotable.

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