Mujeres que desaparecen.

portada MUJERES QUE DESAPARECEN

Mujeres que desaparecen reúne a personajes que, de una manera u otra, se sumergen en lo otro, lo invisible. De esta manera, lo oculto se convierte en símbolo y redención interior. Nos encontramos en estas páginas un niño que careció de cuerpo hasta que se desencantó de la infancia, a una chica que encuentra diamantes en la médula de los huesos de las gallinas, un hombre que busca y encuentra a su padre muerto en el hipódromo, una pareja que se niega a buscar al hijo que juega las escondidas con ellos y un surfista que mantiene una relación amorosa con una giganta.

Después de cinco años, Carlos Wynter regresa al género del cuento fantástico con esta propuesta inquietante.

 

Fragmento del cuento El páncreas.

 

Los años de los matrimonios caen como plumas de aves y solo encuentran sensatez en el suelo. Alejandro y Analí no supieron prever que esto les pasaría.

Uno de los juegos preferidos del niño era el escondite. Aquella tarde pidió a papá y a mamá jugarlo.

“Cuenten hasta diez y yo me escondo”.

Alejandro y Analí, tirados sobre el sofá, lo vieron correr y perderse entre las sombras de la casa. A diferencia de otras veces, no contaron. No abandonaron el cómodo desmadejamiento que disfrutaban. Se miraron. Trataron de buscar al niño con un vistazo perezoso, sin levantarse. Tres habitaciones tenían umbrales de oscuridad gris. El inodoro y la cortina de la ducha, en la que saltaban caballitos de mar dibujados, podían verse en el interior del baño. El niño no estaba en las esquinas de la sala ni detrás de los sillones. El comedor parecía desierto.

“Hoy no quiero buscarlo”, dijo Alejandro.

“Yo tampoco, pero no podemos dejar que se quede así, no por mucho tiempo”.

“¿Por qué no?”

“Porque somos sus padres, Alejandro”.

“Se está divirtiendo. Nadie lo va a lastimar”.

“Volvieron a mirarse, ahora con más parsimonia”.

“Dejémoslo escondido y en silencio”, agregó Alejandro.

“¿Estás seguro?”

“Sí”.

Cayeron aún más sobre sus espaldas. Lo acolchado del sofá les hizo creer que podían hundirse infinitamente en él. Se transportaron a otro lugar, un lugar del pasado. Era el primer apartamento en que vivieron como pareja.

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