Lourdes Armas sobre Nostalgia de escuchar tu risa loca

lourdes-de-armasLourdes de Armas estudió Derecho y Teología. Ha sido galardonada con varios premios como el Farraluque de 1999 de narrativa, el Premio Dolores Ibárruri 2001 de poesía en España y el Pinos Nuevos 2000 de cuento, que ganó con Zoografía (Letras Cubanas, 2001). Sus cuentos han sido publicados en revistas como El fumador (España) y El Caimán Barbudo, y en antologías nacionales y extranjeras como Del otro lado del túnel (Extramuros), Voces cubanas (Ed. Popular, España) y Mano a mano (Ed. Municipalidad de La Plata, Argentina).

Siempre he asociado la lectura a la festividad. Supongo se debe a la alegría que me produce la buena literatura. Cuando leí “Nostalgia de escuchar tu risa loca”, de Carlos Wynter, fue una epifanía de los sentidos que solo cesó tras degustar la última línea. Este regocijo es gracias a la eficacia narrativa de un autor que sabe mostrar y ocultar la información con precisión. El dato escondido a lo largo de la trama es una virtud que permite mantener la expectativa durante la fiesta (quise decir, la lectura) mediante una prosa modulada y sugerente devenida en fuerza descriptiva por el atributo de su solidez.

Desde el comienzo de la obra, se puede constatar que nos encontramos ante un escritor que domina el arte de narrar, se aleja de la lentitud y los principios explicativos, y decide despertar interés desde su primera escena:

Al aeropuerto fuimos Leónidas, Mariano, Roberto y yo, y una decena de admiradores trasnochados pero eufóricos. Todos viajamos en un busito celeste, propiedad de Leónidas –quien de vez en cuando le pega un letrero blanco que dice Colegial y se gana unos pesos extras —-…

 

Descrita de manera tan sencilla y amena, da la impresión de que continuamos el viaje donde en realidad se inaugura la historia, con amigos verdaderos y no seres de ficción.

Esta forma de contar en que las escenas, los personajes y la trama fluyen con la espontaneidad propia de la confianza que otorga la sinceridad y el dominio de la narración es, a mi juicio, una cualidad del autor que me atrevo a denominar naturalidad narrativa.

Y es parte del estilo del autor, el cual se (de) muestra desde el comienzo de la novela al aportar datos, en apariencia intrascendentes, que van entrelazándose de manera armónica y significativa durante el desarrollo de la obra, combinación que obtendrá el interés y la estética de la historia.

La novela, estructurada de forma aristotélica, nos proporciona en cada capitulo un dato y nos oculta otro, como la caja china, contiene una información dentro de otra. La trama va en aumento en el mismo grado que el interés de sus lectores.

Las situaciones que le ocurren a Arcos son tan veraces como el diseño de sus personajes, quienes se deslizan con soltura por la trama y hacen de la novela una experiencia vivencial.

La voz del narrador personaje involucrado en la historia (lo que permite magistralmente su invisibilidad) nos conduce por las calles de Panamá. Paseamos de la mano de Arcos convocados por la nostalgia, y también guiados por un exquisito sentido del humor: El inquieto personaje deja constancia de sus preocupaciones, de sus dudas y puntos de vistas. Apropiándose en sus parlamentos de una simbología en cuyo significado se percibe la filosofía de un autor que se involucra en los problemas sociales y hace de su obra un compromiso con la verdad.

La nostalgia de Arcos no es casualidad, ni su amor por una mujer sin piernas, ni la energía y postura de Juanita, siempre dispuesta a vencer, aun cuando no puede caminar:

Juanita nunca se rinde: está hecha de madera y florece como los árboles.

Reflexiona Arcos desde su amor y admiración, quien además encuentra bella su desnudez.

Se trata de una novela que no solo cuenta una historia sino varias. Como diversos son los mensajes, no “en botellas electrónicas”, sobre la ética, el valor de los seres humanos y su importancia para la sociedad.

Hay en estas páginas un abanico de interpretaciones agazapadas, a veces, tras la simbología, como por ejemplo, el sitio que visita Arcos es nombrado “Destino”. Los personajes centrales llevan implícita una metáfora: “Ella no tiene pie y camina, sin embargo, él va a donde lo lleven sus zapatos”.

La variedad es uno de los rasgos descollantes de esta obra interesante, propuesta de lectura para quienes prefieran el placer de los sentidos, en múltiples y abundantes maneras,  como sucede en los verdaderos festines.

Nostalgia de escuchar tu risa loca

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